El arte militante

Una de las grandes discusiones en el mundo intelectual es cuál es la función del arte. Durante décadas se ha discutido ampliamente en ámbitos académicos si al arte le corresponde alguna función social, militante o activista. Pero más allá de las discusiones lo cierto es que tensos momentos históricos el arte se ha erigido como un instrumento de denuncia.

Por supuesto que estas discordias suelen girar en torno a las artes plásticas. Y es que este campo ha sido uno de los más cercanos a la academia por ser, de alguna manera, el menos popular y más elitista. Pues si se habla de teatro, cine o literatura, no hay dudas de su gran acción de activismo en momentos duros. Durante las guerras, las dictaduras y las crisis el teatro, el cine y la literatura se han convertido, de alguna manera, en la voz del pueblo. Claro que han tenido que valerse de recursos para camuflar estas intenciones y violar la censura. Pero sin dudas el arte ha sido, es y será una de esas formas de expresión del sentir.

Pero si se habla de artes plásticas entonces es un terreno mucho más denso. Y es que las artes plásticas pueden llegar a ser muy herméticas, tanto que durante la época de las vanguardias se dio un proceso de introspección tan fuerte que terminó en la abstracción. Ahí sí que no había ningún vestigio de figuración. Pero antes de llegar a este extremo las vanguardias mostraron arte de todo tipo. Como las vanguardias surgieron a finales del siglo XIX y se consolidaron a inicios del XX, fueron tendencias artísticas que vieron un cambio de siglo y luego vivieron dos guerras mundiales.

Sin dudas los conflictos bélicos fueron de alguna manera un impulso para las artes plásticas. Y por supuesto que inevitablemente estas respondieron a las posiciones ideológicas de sus gestores. Un gran ejemplo de cómo el arte y la militancia van de la mano es el famosísimo cuadro Guernica, de Picasso. Quienes han visto esta pintura saben que se trata de un relato del bombardeo que recibió ese poblado. El Guernica muestra el horror de la guerra, de su impacto en las personas civiles y de los dolores que trae para todos.

Se puede discutir eternamente sobre la militancia del arte y su razón de ser, pero sin dudas el arte es concebido por seres humanos y si estos tienen compromiso con una causa es inevitable que la reflejen en su obra.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *