Cómo podría ayudar un grupo electrógeno en un instituto de arte?

Cómo podría ayudar un grupo electrógeno en un instituto de arte? Pues lo cierto es que en este tipo de instalación un grupo electrógeno puede ser muy útil tanto para las clases de escultura, como para las demás en sentido general.

 

Pero aun así la energía se relaciona más íntimamente a las artes que solo brindarle el soporte necesario en una academia mientras se desarrollan las clases. Existe una corriente de pensamiento dentro del arte llamada estética de la luz.

La identificación de la luz con un tipo de belleza de signo trascendente proviene de la antigüedad, y probablemente existió en la mente de muchos artistas y religiosos antes de plasmarse la idea por escrito. En muchas religiones antiguas se identificaba la deidad con la luz.

 

Fue durante la Baja Edad Media (siglos XIII-XIV), y en el seno de la filosofía escolástica, cuando surgió la llamada «estética de la luz»: la luz era símbolo de divinidad, lo que se reflejó en las nuevas catedrales góticas, más luminosas, con amplios ventanales que inundaban el espacio interior, que era indefinido, sin límites, como concreción de una belleza absoluta, infinita.

 

Así que además de proveer calor a la arcilla un grupo electrógeno posee una relación más histórica con las bellas artes.